ESCÁNDALO
Detuvieron al proxeneta que se había fugado tras ser condenado
08/07/2026
La Justicia había condenado a Rubén Alberto Cabra a diez años de prisión por trata de personas con fines de explotación sexual; pero cuando la Gendarmería se presentó en su domicilio, constataron que se había fugado. Se dictó una orden de captura nacional e internacional y el hombre cayó tres semanas después en la provincia de Buenos Aires.
De la Redacción de Página Judicial
Diecinueve días le duró la aventura a Rubén Alberto Cabra, el proxeneta que había logrado fugarse tras recibir una condena de diez años de prisión por hecho escalofriante de trata de personas de una joven a la que captó cuando era menor de edad y explotó sexualmente por años en un prostíbulo de Concepción del Uruguay.
Cabra, alias Petro, escuchó la sentencia condenatoria del Tribunal Oral Federal de Concepción del Uruguay desde su casa, por videoconferencia, en la localidad chaqueña de Villa Ángela; pero cuando los efectivos de Gendarmería fueron a buscarlo ya no estaba. Fue detenido casi tres semanas después, en la provincia de Buenos Aires. Tenía consigo casi un millón de pesos en efectivo, varios teléfonos celulares y documentación personal, según consignó El Miércoles Digital.
La detención del proxeneta, ex dueño de Snack Bar, que funcionó como prostíbulo durante años, hasta que fue clausurado y reabrió bajo el manto de la sospecha de un amparo policial, se produjo el 4 de julio.

El Departamento Antisecuestros de la Policía Federal había realizado un intenso y exhaustivo trabajo de investigación que incluyó intervenciones telefónicas, la geolocalización de esas comunicaciones, el seguimiento de tráfico de datos y un monitoreo constante en Facebook, donde se identificaron perfiles y vehículos vinculados al entorno de Cabra, que facilitaron su detención.
El arresto puso fin a las alarmas que se encendieron el 20 de junio, cuando efectivos de Gendarmería Nacional se presentaron en los domicilios vinculados a Cabra para que firmara el acta de compromiso de las reglas de conducta que le había impuesto el Tribunal Oral Federal de Concepción del Uruguay cuando le impuso una condena de diez años de prisión por delitos de promoción y facilitación de la prostitución de menores, agravado por haber mediado engaño y amenazas; promoción y facilitación de la prostitución de personas mayores de edad; y trata de personas.
El tribunal no hizo lugar al pedido de detención de Cabra que hizo la fiscal Josefina Minatta –a pesar de que ya había estado prófugo e incluso amenazado a la víctima por la que terminó condenado–, pero le impuso como reglas de conducta que debía fijar domicilio, el cual no podía mudar sin autorización; comparecer una vez por semana ante el destacamento local de Gendarmería; y, por supuesto, la prohibición de salir del país.
Pero cuando los gendarmes se presentaron en su casa, en la calle Berna 330, no lo encontraron. Su cuñada les dijo que ella vivía allí desde hacía cuatro días y que Cabra se había llevado todas sus pertenencias pocos días antes. Las fechas coincidían con el día en que el tribunal lo había condenado.
La ex pareja les dijo a los gendarmes que hacía aproximadamente un mes que no tenía contacto con el hombre; y su madre les aseguró que desconocía su paradero desde hacía semanas.

Recién en ese momento, el tribunal oral declaró a Cabra en rebeldía por haberse ausentado del lugar asignado para su residencia y dictó una orden de captura nacional e internacional. La vida de prófugo se le extinguió a Cabra el 4 de julio.
El explotador
El caso que envía a Cabra a la cárcel se conoció a partir de una denuncia anónima a la Línea 145, realizada en 2019 por una mujer que recién pudo ser identificada dos años después. Dijo que en 2006, a sus 17 años, viajó engañada desde la provincia de Chaco, con la falsa propuesta para atender un comercio.
Una vez en Concepción del Uruguay, fue recibida en el prostíbulo y obligada a prostituirse. Se negó e intentó irse, pero le dijeron que tenía una deuda y debía saldarla. Durante un año, Cabra la obligó a hacer pases con clientes; el resto del tiempo debía permanecer en el local, encerrada junto a otras mujeres también prostituidas.
Diría luego ante la fiscal Josefina Minatta que en una ocasión pudo escaparse, pero Cabra se presentó en su casa chaqueña, acompañado por otros dos hombres, y amenazó a su familia.
De vuelta en Concepción del Uruguay, fue encerrada bajo llave en la casa del Cabra y todas las noches era trasladada hasta el prostíbulo donde era explotada sexualmente. No percibía dinero ni porcentaje de los pases.
Posteriormente quedó embarazada, una noche en que el propio Cabra la drogó y abusó sexualmente de ella. La explotación continuó incluso después del nacimiento de su hija, hasta que pudieron escapar, entre octubre y noviembre de 2008.
Cabra, que siempre negó los hechos y dijo haber sido extorsionado por la Policía para sostener un boliche, fue condenado a diez años de prisión y el tribunal ordenó el decomiso del inmueble donde funcionaba el prostíbulo a fin de disponer el pago de una indemnización de 65.292.000 pesos en concepto de indemnización integral a la víctima como reparación del daño.