CÓMO PARAR EL FUEGO
La Corte Suprema condenó a Entre Ríos por los incendios en el Delta
08/12/2025
El máximo tribunal ordenó a las provincias de Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires, y a los municipios de Victoria y Rosario, a ejecutar medidas concretas para prevenir focos ígneos, instalar sistemas de alerta y fortalecer la conservación ambiental en el extenso humedal.
Juan Cruz Varela
De la Redacción de Página Judicial
La Corte Suprema de Justicia de la Nación condenó a las provincias de Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires, y a los municipios de Victoria y Rosario, y las conminó a la implementación efectiva de un plan integral para la conservación del Delta, con el objetivo de evitar incendios que afecten al extenso humedal.
El uso del fuego para el manejo del territorio en la zona de islas forma parte de una práctica histórica y ancestral; sin embargo, principalmente por el corrimiento de la frontera agropecuaria, sumado a un período de sequía y bajante extrema del río, el humo llegó a ser una presencia cotidiana en las localidades ribereñas hacia 2020.
En ese contexto, la Asociación Equística Defensa del Medio Ambiente, una organización ambientalista rosarina, interpuso una acción de amparo e inició una demanda de recomposición del extenso humedal, a raíz de los incendios que arrasaron con aproximadamente un tercio del Delta, afectando a la flora y fauna, como también a la salud de miles de personas por la contaminación del aire.
El fallo de la Corte Suprema dispuso que las provincias y los municipios deben avanzar en la instalación de equipamiento e infraestructura para establecer mecanismos de información de alerta temprana e implementar una Red de Faros de Conservación, un Plan Sistemático de Control y un Plan de Manejo del Fuego para el Delta.
El humedal que parece una letra griega
El Delta del Paraná es una enorme región de humedales fluviales que comparten las provincias de Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires. El escritor y educador Marcos Sastre cuenta en su obra El Tempe Argentino (1858) que “se llama delta por su figura triangular semejante a la letra griega de ese nombre”.
El río Paraná es el que nutre a todo el sistema fluvial, que son las islas, bañados y lagunas. Dos tercios del extenso humedal pertenecen a la jurisdicción entrerriana.
A partir de 2020, principalmente por los efectos del cambio climático, se registró una sequía prolongada y una bajante extraordinaria del río que creó condiciones de acumulación de biomasa propias del tipo de vegetación de las islas, que es altamente combustible, y dio por resultado la generación de materia orgánica propicia para la propagación descontrolada de incendios en el extenso humedal.
Un tercio del Delta se ha visto afectado por el fuego, perturbando a la población silvestre y a la vegetación, pero también a la salud de miles de personas que habitan ciudades ribereñas, desde Rosario y Victoria, pasando por Villa Constitución, San Nicolás, Ramallo, San Pedro, Baradero, entre otras, por la contaminación del aire.
Los incendios son multicausales, pero el ex Ministerio de Ambiente de la Nación ha dicho que el 95 por ciento fueron provocados por la acción humana, que atribuye como una “hipótesis de alta probabilidad (…) al manejo de pasturas naturales para la actividad de ganadería extensiva”, una práctica ancestral en la zona, y que la situación se descontroló por la bajante histórica del río y la falta de barreras hídricas naturales.
Poco, poquito
La Corte Suprema prefiere no profundizar en ese punto, aunque en Entre Ríos se han dictado condenas contra apicultores por haber provocado incendios y tiene bajo análisis un voluminoso expediente donde se investiga la responsabilidad penal de empresarios o administradoras de islas donde se produjeron quemas intencionales.
En cambio, el máximo tribunal hizo hincapié en los acuerdos firmados por la Nación y las provincias en 2008 y que dieron origen a un Plan Integral Estratégico para la Conservación y Aprovechamiento Sostenible en el Delta del Paraná (Piecas), un espacio interjurisdiccional de coordinación y construcción de consensos, en el que se definirían las bases para un ordenamiento territorial y en la gestión sostenible de los humedales.
Sin embargo, el Piecas no tuvo avances en su implementación en los años siguientes, salvo por la intensificación de la presencia de fuerzas de seguridad e instalación de algún tipo de tecnología para la detección temprana de focos ígneos.
En la misma línea, durante los 2015 y 2016, Entre Ríos presentó un instrumento de gestión conocido como Plan Delta Sustentable e “implementó campañas de concientización sobre la prohibición de quemas no autorizadas, asignó recursos humanos y materiales para combatir los incendios, inició acciones judiciales contra los responsables de las quemas ilegales y declaró la emergencia ambiental en la zona (…) comprendida por los departamentos Diamante, Victoria, Gualeguay e Islas”.
A pesar de ello, los incendios recrudecieron a partir de 2020, algo que la Provincia atribuyó a “una situación excepcional regional de estrés hídrico” y “en el marco de circunstancias excepcionales de sequías e incendios en el ámbito de varias provincias e incluso países vecinos”.
Lo cierto es que Ricardo Lorenzetti, Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti no atendieron las excusas de la Nación y las provincias –y municipios–, les advirtieron sobre la obligación que tienen de “encontrar soluciones viables y efectivas a la problemática vinculada a los incendios en el Delta” e insistieron en la necesidad de “establecer mecanismos de información de alerta temprana, la implementación de la Red de Faros de Conservación, de un Plan Sistemático de Control y de un Plan de Manejo del Fuego para el Delta”, todos aspectos a los que se comprometieron en el Piecas y que “no es posible conocer el grado de implementación”.