FEMICIDIO DE MICAELA GARCÍA

Sebastián Wagner volvió a señalar a Pavón: “Yo no la maté”

30/10/2026

Sebastián Wagner, condenado a prisión perpetua por el femicidio de Micaela García, declaró como testigo en el segundo juicio contra Néstor Pavón, acusado de haber participado en la secuencia delictiva. “Estoy arrepentido y pido perdón, pero yo no la maté”, dijo ante el tribunal. También lo acusó de haber intentado matarlo en prisión.

Sebastián Wagner volvió a señalar a Pavón: “Yo no la maté”

Juan Cruz Varela
De la Redacción de Página Judicial

 

Sebastián Wagner es un “testigo” con particularidades en el segundo juicio por el femicidio de Micaela García; condenado a prisión perpetua como autor de abuso sexual y homicidio triplemente calificado; y, a la vez, testigo directo de las acciones de otro, si es que no actuó solo, como se analiza en este segundo juicio.

Ese otro es Néstor Roberto Pavón, que llega a este segundo juicio acusado por los delitos de abuso sexual con acceso carnal y homicidio triplemente calificado por alevosía, críminis causa y en un contexto de violencia de género.

Y no hubo sorpresas en la declaración de Wagner ante el tribunal integrado por los jueces Santiago Brugo, Maximiliano Larocca Rees y Nicolás Gazali; ratificó la participación de Pavón en toda la secuencia delictiva y lo acusó de haber intentado matarlo en prisión, como reveló Página Judicial.

“Estoy arrepentido y pido perdón, pero yo no la maté”, dijo Sebastián Wagner.

Lo había dicho hace nueve años, a poco de ser detenido, y lo reiteró en una audiencia cargada de tensión durante las dos horas y media de una declaración atravesada por fuertes intercambios con los abogados de Pavón, donde atravesó distintos estados de ánimo, se mostró nervioso y varias veces pidió terminar su declaración, enojado con el interrogatorio que le proponían los defensores.

Debió intervenir mucho Santiago Brugo, el presidente del tribunal, para encausar el interrogatorio, con reprimendas a Wagner cuando eludía las respuestas o se excedía en ironías; y pidiéndoles a los defensores que preguntaran de manera menos hostil.

En cualquier caso, Wagner se mantuvo firme en su relato, evitando los detalles escabrosos, pero implicando a Pavón en toda la secuencia criminal.

Contó que la noche del 31 de marzo Pavón lo invitó a comer a un restaurante de la costanera, al que fueron con el hijo de su patrón y luego se sumó otra persona, a la que identificó como Pirulo, que sería cuñado de Pavón. No precisa horarios, pero sostiene que permanecieron hasta la madrugada en el comedor; el tal Pirulo se retiró, dejaron al adolescente en su casa y fueron a dar vueltas en auto por el centro de Gualeguay, Pavón al volante y Wagner como acompañante, según su testimonio.

A esa altura de la noche, dice, había bebido cerveza, consumido “merca” y “pastillas”.

Según dijo, era de noche cuando divisaron a Micaela:
–Iba la chica caminando, paró el auto y me dice: agarrala. Salí, la cacé y no podía. Se bajó el y me ayudó. La pusimos en el auto, fuimos a tal lugar… –e hizo un silencio antes de retomar– la bajamos del auto y… –silencio, otra vez– pasó lo que pasó.

Wagner no pretendió esquivar su rol, pero dijo: “Yo estaba drogado, había tomado pastillas; lo que me decía, iba y lo hacía”.

Micaela intentó defenderse, pidió auxilio cuando la secuestraban. Una vecina dijo haber escuchado gritos en plural, que la dejen, que la suelten; y un camionero alcanzó a ver el forcejeo dentro del vehículo y a dos personas en el interior, además de Micaela. Otro hombre asegura haber visto el automóvil, con dos personas a bordo, uno más alto y otro más bajo, presumiblemente volviendo del lugar donde apareció el cuerpo.

–Por ahí, me di cuenta de lo que estaba pasando y fui al auto a darme un saque. Tardé unos minutos y, cuando volví, (Pavón) la estaba asfixiando; y no la pude salvar –siguió Wagner–. Yo no sé si abusé de ella, puedo decir una cosa u otra; Pavón sí.

La escena que describe Wagner es escalofriante:
–Cuando pasó todo eso, yo no sabía qué hacer. Me quedé neutro, y él me dice: no pasa nada, ayúdame; y subimos el cuerpo al auto. Pavón quería enterrar el cuerpo, pero no lo dejé; y esto es lo más feo, que nunca conté: después de que dejamos el cuerpo, hicimos marcha atrás y el auto se enterró en una huella de tractor. ¿Cómo hago para sacar yo solo un (Renault) 18 enterrado? Lo sacamos entre los dos.

Wagner pidió perdón varias veces durante su declaración, “a los padres de Micaela, a su mamá, a todas las madres que hayan perdido una hija y a todo Entre Ríos” y agregó: “Estoy arrepentido y pido perdón, pero yo no la maté”.