PARANÁ

La pista que trajo el FBI sobre una amenaza de tiroteo en una escuela

05/06/2026

La agencia estadounidense hizo llegar al Ministerio de Seguridad y Justicia y a la Policía de Entre Ríos una advertencia sobre un posible tiroteo en una escuela de Paraná. La amenaza fue detectada a través de la plataforma Discord y la investigación permitió identificar a un adolescente.

La pista que trajo el FBI sobre una amenaza de tiroteo en una escuela

Juan Cruz Varela
De la Redacción de Página Judicial

 

El 29 de mayo cayó viernes en el calendario y, sorpresivamente, la Escuela de Educación Técnica Número 1 “General Francisco Ramírez” suspendió el dictado de clases.

Es el Día del Ejército. También se recuerda el Cordobazo, la histórica marcha de obreros y estudiantes que hizo tambalear a la dictadura de Juan Carlos Onganía en 1969. Ese mismo día, al año siguiente, fue secuestrado el dictador Pedro Eugenio Aramburu, en un hecho que marcó la irrupción de Montoneros en la vida política argentina y aceleró la caída de Onganía.

Ninguna de esas efemérides, ni otra, motivó la suspensión de las clases en la EET de Paraná. Fue una medida preventiva luego de que se recibiera una notificación sobre un posible atentado contra el establecimiento educativo.

La investigación se había activado el día anterior, luego de que los sistemas de monitoreo de redes del FBI hicieran llegar una alerta al Ministerio de Seguridad y Justicia y a la Policía de Entre Ríos. Esto derivó en un allanamiento y el secuestro de dispositivos electrónicos en la vivienda de un adolescente que asiste a la EET.

Según pudo reconstruir Página Judicial, la información fue recibida a través del agregado del FBI en la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, Rick Hernández. El representante diplomático trabaja en conjunto con las agencias locales en el intercambio de inteligencia y, en ese marco, notificó a la Policía de Entre Ríos la detección de publicaciones en la plataforma Discord sobre un posible atentado.

“No había un mensaje explícito, sino que el lenguaje era similar al de los juegos de guerra”, explicó el jefe de la Dirección de Investigaciones e Inteligencia Criminal de la Policía, Horacio Blasón. Otra fuente, sin embargo, aseguró que el adolescente habría dicho que planeaba un atentado en la escuela y contra sí mismo.

Lo cierto es que ese mismo jueves se reunió de urgencia una mesa interinstitucional para analizar la información y se dispusieron acciones, desde la identificación del adolescente, el rastreo de redes sociales tareas de vigilancia y, finalmente, un allanamiento, ya en horas de la madrugada del viernes.

En la casa del adolescente no se encontraron armas ni elementos que permitieran inferir una amenaza concreta o inminente. En cambio, se secuestraron teléfonos celulares, una tablet y dispositivos electrónicos que están siendo peritados.

La investigación quedó a cargo del fiscal Jorge Sueldo, de la Sub-Unidad de Niños y Adolescentes. El adolescente no es punible y, en principio, no habría otras personas de su entorno implicadas; pero los investigadores intentarán determinar quiénes están detrás de los canales donde interactuaba el joven paranaense.

Asimismo, se dispusieron medidas precautorias respecto del adolescente, aunque priorizando “la integridad física y emocional”. El Consejo General de Educación (CGE) activó protocolos de actuación ante amenazas en las escuelas, aunque garantizando la continuidad de las actividades escolares para el chico. Para ello, se dio intervención a un equipo pedagógico y se evalúa una atención interdisciplinaria. Sin embargo, no enfrentará un proceso penal.

Discordia

La amenaza potencial surgió en una comunidad cerrada que interactuaba en la plataforma digital Discord y hacía referencia a la intención de perpetrar un ataque masivo en una institución educativa.

Discord se creó en 2015 con la intención de llenar y dar facilidades a los gamers para que puedan compartir experiencias, contenidos, videojuegos o trucos de juegos en línea. Es una aplicación que permite crear servidores cerrados y anónimos, cada uno con reglas propias. Por ejemplo, un administrador puede asignar diversos roles a los integrantes, controlar el envío de mensajes o poner una cantidad máxima por persona.

A diferencia de redes sociales abiertas como Facebook, Instagram o plataformas de mensajería como WhatsApp u otras, Discord funciona mediante invitaciones.

En su devenir, la plataforma ha mutado en una especie de búnker digital que permite que los usuarios compartan contenido sin el filtro de los algoritmos de censura tradicionales y sin moderación: lo que comenzó como una herramienta de aficionados a los videojuegos, devino en un espacio de debate para miles de personas que comparten una fascinación por los crímenes reales. Es allí donde interactuaba el adolescente que el 30 de marzo entró al patio de una escuela de San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe, y disparó a mansalva, matando a Ian Cabrera e hiriendo a otros ocho compañeros.

Según especialistas en ciberseguridad, esta privacidad es un atractivo para los sectores más extremos de True Crime Community (TCC), una subcultura digital trasnacional que opera en las sombras de las plataformas y que tiene como objeto de culto a los perpetradores de tiroteos masivos, en especial aquellos cometidos en escuelas.

La expresión “true crime” (crimen verdadero, en inglés) designa originalmente un género ampliamente difundido en forma de documentales, series audiovisuales o en la literatura, cuyo objetivo es el análisis de crímenes reales y cuyo consumo no implica, en principio, ningún tipo de radicalización hacia la violencia ni conducta delictiva alguna.

Sin embargo, una investigación de la Procuración General de la Nación, a través de la Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional, advirtió recientemente que dentro de ese universo ha surgido una subcultura integrada por comunidades digitales radicalizadas cuya dinámica excede el mero interés criminológico o cultural.

El documento es muy inquietante porque describe que el elemento aglutinador de esa comunidad no es una ideología política ni un programa doctrinario, sino “una serie de prácticas que ensalzan la violencia como un fin en sí mismo e incluyen la glorificación de los agresores, la estetización de la violencia y la construcción de comunidades digitales orientadas a la discusión y reinterpretación de crímenes famosos”.

Hasta el momento, no hay elementos que ubiquen al adolescente paranense como miembro de esta subcultura, según indicaron fuentes de la investigación ante la consulta de Página Judicial. Sí lo estaba el perpetrador del ataque en la escuela de la provincia de Santa Fe; y el informe detectó siete causas judiciales en trámite en Argentina, “cuyas características presentan alta similitud con este fenómeno”.

Las redes como instrumento

Una docente que se desempeña en una escuela del centro de Paraná se alarma al describir que la mitad de los estudiantes que asisten al establecimiento se encuentra bajo tratamiento psicológico. En ocasiones, cuenta, son los mismos compañeros quienes trasladan a preceptores u orientadores pedagógicos la preocupación por arrebatos o actitudes hostiles de tal o cual compañero.

Profesionales de la salud mental y adolescentes consultados lo atribuyen a reacciones de jóvenes que no se sienten escuchados frente a crisis de salud mental que empezó a hacerse visible desde la salida de la pandemia: aislamiento, trastornos de ansiedad, stress, trastornos alimenticios, depresión, autolesiones.

La justicia entrerriana recogió testimonios de adolescentes que admitieron que las amenazas de tiroteos que hace algunas semanas sacudieron la calma de un espacio que se presume seguro, como debe ser la escuela, fueron parte de un reto viral de TikTok.

El CGE registró amenazas en más de mil escuelas, es decir, casi la mitad de los establecimientos educativos de la provincia. A nivel judicial, se secuestraron teléfonos celulares y equipos electrónicos que están siendo peritados para tratar de reconstruir el origen del tétrico desafío, algo que admiten complejo difícil, y eventualmente formalizar imputaciones por el delito de instigación pública a cometer delitos, que prevé penas de dos a seis años de prisión,

Frente a la aparición de mensajes intimidatorios vinculados a los retos virales en redes sociales, el CGE puso en marcha un protocolo de actuación de carácter urgente, que prevé la intervención de equipos de orientación escolar con el objetivo de resguardar la integridad física y emocional de los estudiantes.

Un desafío por delante, frente a la expansión de las redes sociales y los entornos digitales participativos, tal vez sea acortar la brecha digital entre generaciones para la instrumentación de políticas educativas que permitan incluso abordar las interacciones que se dan en entornos digitales complejos.