DERECHOS HUMANOS

Condenaron al médico Capellino por la Masacre de La Tapera

19/02/2020

La Cámara Federal de Apelaciones revocó parcialmente un fallo de primera instancia y condenó a prisión perpetua al médico Jorge Capellino por los homicidios de Juan Alberto Osuna y Carlos Fernández. Los delitos fueron enmarcados en “el segundo genocidio nacional”. El fallo completo.

Condenaron al médico Capellino por la Masacre de La Tapera

De la Redacción de Página Judicial

 

La Cámara Federal de Apelaciones de Paraná revocó parcialmente la sentencia de primera instancia y condenó a prisión perpetua al médico Jorge Horacio Capellino por delitos de la dictadura, cometidos en el marco del segundo genocidio nacional.

El médico había sido condenado en 2018 por la privación ilegítima de la libertad de Gustavo Hennekens; y ahora también se reconoció su participación en la aplicación de tormentos, vejaciones y severidades del ex detenido político.

También había sido condenado por su participación en el homicidio calificado por alevosía de Pedro Miguel Sobko, quien permanece desaparecido desde el 2 de mayo de 1977.

La novedad es que ahora también fue declarado culpable de los asesinatos de Carlos José María Fernández y Juan Alberto Beto Osuna, en la denominada Masacre de La Tapera, por los que antes había sido absuelto.

Capellino estaba acusado de “legalizar” los homicidios de Osuna y Fernández, el 25 de septiembre de 1976. Concretamente, fue quien efectuó el traslado de los cuerpos desde la casa ubicada en Rondeau 1396, donde fueron asesinados, hasta el Hospital Militar, tras un simulacro de enfrentamiento que montaron militares y policías.

Pero el tribunal fue más atrás para señalar que “la presencia en el lugar de Capellino es un indicio consistente e inequívoco de la inexistencia de enfrentamiento alguno (…) y solo encuentra explicación plausible por su inserción consciente en el plan criminal estatal”. Esto supone que el médico incluso podría haber participado del operativo que se concretó en La Tapera desde antes que se iniciara la balacera y hasta luego de que terminara.

En su indagatoria, Capellino admitió que un superior, cuyo nombre dijo no recordar, le ordenó que fuera al lugar para constatar la muerte de Osuna y Fernández, que estuvo en la vivienda y que cumplió la función médica de corroborar las defunciones, pero que no realizó el traslado de los cuerpos.

Pero un ex conscripto que se desempeñaba como enfermero en la guardia médica del Hospital Militar lo desmintió y recordó un diálogo que tuvo con Capellino a su regreso del operativo:
–¿Hubo heridos? –le preguntó.
–Cómo va a haber heridos, si había sesos pegados hasta en el techo –recordó que le contestara Capellino.

El traslado lo habría realizado en una ambulancia del Hospital Militar en compañía de un chofer, luego de lo cual los cadáveres fueron depositados en la morgue. El ex conscripto dijo haberlos visto en la morgue, que se impresionó por el cajón del hombre más gordo (Fernández) porque era muy grande y recordó también que estaban tapados en parte por una sábana pero bañados en sangre.

Fernández y Osuna fueron enterrados como NN en fosas comunes del cementerio municipal. Los restos de Osuna fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en el año 2007. Fernández continúa desaparecido.

Capellino llegó a Paraná el 2 de enero de 1975 y permaneció hasta el 3 de diciembre de 1979; entre 1976 y 1977 se desempeñó como jefe del área de Clínica Médica del Hospital Militar, donde se repartía tareas con Carlos Bautista Suino, Ricardo Rizzo y Mario Sergio Crocce.

El tribunal integrado por Beatriz Aranguren, Noemí Berros y Lilia Carnero concluyó que sus crímenes “configuran delitos de lesa humanidad ocurridos en el contexto histórico del terrorismo de Estado que asoló a nuestro país, en el marco del segundo genocidio nacional perpetrado entre los años 1975 y 1983”. Reconocerlo, dice el tribunal, contribuye a admitir que el derecho penal también es “productor de verdad”, por lo tanto, “nominar como genocidio lo que se ha probado que ocurrió en Argentina es producir verdad”.

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