JUSTICIA Y POLÍTICA

Torbellino Castrillón

04/12/2019

Los dichos del presidente saliente del Superior Tribunal de Justicia interpelan a dos poderes del Estado, pero se impone el silencio. Una foto que no se sabe si fue al azar.

Torbellino Castrillón

Federico Malvasio
De la Redacción de Página Judicial

 

De buenas a primera, un domingo, el que acaba de pasar, cerca del mediodía, llegó a los teléfonos de periodistas un mensaje letal. Era el de alguien quien tiene la responsabilidad de presidir un poder del Estado, el Poder Judicial. Emilio Castrillón dijo que no se iba a entregar a las mafias, que no iba a transar con ellas y que no iba a cambiar favores, como sugería que ocurría entre el Ejecutivo y la Justicia.

Las horas pasaron y sus declaraciones, ya publicadas en los medios, acrecentaron la incertidumbre. Al otro día un periodista le pidió nombres y apellidos sobre quienes serían los que acuerdan para investigar o dejar de investigar y el presidente del Superior Tribunal de Justicia (STJ) lo dio: Rosario Romero y Jorge García. Le agregó la pata mediática a esa supuesta cooperativa. Castrillón se diferenció de la procuradora adjunta, Cecilia Goyeneche, que hace un año denunció sin dar nombres a una mafia que trabajaba para trabar la causa de los contratos truchos en la Legislatura, lo que efectivamente sucedió. Pero no fue la mafia la que frenó la investigación, sino el mismo organismo que debe investigar. El vocal fue desafiante sobre ese caso. Aseguró que en un año él lo investigaba.

Castrillón especificó su teoría. No es el Ejecutivo, sino la ministra de Gobierno a la que le adjudica operar con el procurador general. Paréntesis: Jorge Busti una vez le confió a este cronista que el nombre de García para el Ministerio Público Fiscal lo había aportado José Carlos Halle cuando se desempeñaba en su tercera gestión como secretario de Justicia. Luego, el ex gobernador repitió a varios que fue una de las designaciones de las que se arrepentía.

El presidente del STJ prometió no dar más entrevistas desde que este martes Martín Carbonell fue elegido presidente del alto cuerpo.

Este mismo martes, cuando las palabras del vocal se viralizaban, Bordet recibió el diploma para asumir su segunda gestión. En la crónica oficial del gobierno provincial en el que se da cuenta del acto institucional, una de las fotos que ilustra la jornada, es la que está Castrillón en carácter de integrante del Tribunal Electoral con el Gobernador. ¿Hay que hacer una lectura o fue pura coincidencia?

En el Poder Ejecutivo reinó el silencio en todo este sainete. El titular de un poder denuncia connivencia con la Procuración General en el manejo de causas y la política calla. El escándalo sigue latente.

Castrillón puso la lupa en algunas cuestiones de procedimiento en causas de corrupción. Por ejemplo señaló que no se ha respetado la lista de peritos. También apuntó a algunas investigaciones a las que le adjudicó llevar el ritmo de la política más que de la justicia. Éste último punto, por ejemplo, tiene asidero si se repasa la agenda tribunalicia.

A Julio Solanas le abrieron en noviembre del año pasado una causa para indagar sobre presuntas irregularidades en la contratación de una obra durante su segunda gestión como intendente de Paraná (2003-2007). El fiscal Juan Francisco Ramírez Montrull dispuso la apertura de una investigación a partir de un expediente iniciado a poco de asumir Halle al frente del gobierno local. Se trata de un hecho que tiene más de una década y estaba archivado. Sin embargo se reabrió justo cuando Bordet y el kirchnerismo (en donde está enrolado Solanas) negociaban un frente electoral. ¿Qué se supo de la causa? Absolutamente nada.

Castrillón decidió no dar más entrevistas, pero su apellido sigue dando vueltas en el círculo rojo. El silencio dispara hipótesis. Todas inquietantes. Mientras tantos la credibilidad de la política y el Poder Judicial se desangran ante la sociedad.