NARCOTRÁFICO

Celis buscaba pistas clandestinas cerca de Paraná para descargar la droga

24/09/2019

Policías revelaron que la organización narco estudiaba posibles lugares donde construir pistas clandestinas para el aterrizaje de avionetas cargadas con marihuana. Además se exhibieron comunicaciones que comprometen a la ex policía Griselda Bordeira y el concejal Pablo Hernández.

Celis buscaba pistas clandestinas cerca de Paraná para descargar la droga

Juan Cruz Varela
De la Redacción de Página Judicial

 

Los roles estaban perfectamente asignados en la banda narcocriminal que encabezaba Daniel Andrés Celis, y en ese esquema de organización había quienes se ocupaban de detectar campos que estuvieran en cercanías de Paraná y fueran aptos para montar una pista clandestina en la que pudieran aterrizar los aviones que transportaban la droga.

Aldea Brasilera, Aldea Salto, Sauce de Luna, Bovril, Alcaraz y Villa Urquiza fueron opciones antes de acordar, primero, la edificación de una pista en un campo de María Grande y, más tarde, en Colonia Avellaneda, donde finalmente aterrizó la narcoavioneta el 28 de mayo de 2017. Los fiscales, incluso, exhibieron un video extraído del teléfono celular de un acusado en el que se observa el tránsito de una camioneta por una especie de sendero en línea recta, en un camino irregular pero demarcado con líneas amarillas en el que, se presume, los miembros de la organización miden la extensión de lo que podría ser un lugar apropiado para el aterrizaje de la avioneta.

En un principio, esa tarea estaba a cargo de Sergio Baldi o Marcos Velázquez –en su teléfono celular estaba el video aludido–, aunque quien daba la aprobación final era Carlos De la Fuente. Pero tras la caída de Daniel Celis, y cuando su hermano Miguel Ángel Celis asumió un rol más preponderante, éste delegó esa función en Luis Orlando Céparo, que fue quien contactó a los hermanos José y Omar Ghibaudo, los dueños del campo de María Grande y de Colonia Avellaneda, donde finalmente aterrizó la avioneta cargada con 317 kilos de marihuana.

Esa fue, probablemente, la revelación más trascendente de la cuarta jornada del juicio que tiene a Tavi Celis y al intendente Sergio Varisco sentados en el banquillo como acusados de promover actividades de comercio de estupefacientes.

De un campo a otro

La pista en el campo de María Grande, en cercanías del complejo termal, había sido acondicionada con palos y bolsas que oficiaban como elementos de señalización para orientar al piloto; pero las lluvias acaecidas en los meses previos demoraron el aterrizaje de la avioneta y motivaron el cambio de último momento, de un campo a otro de los hermanos Ghibaudo, explicó el policía federal Iván Rocha ante el Tribunal Oral Federal.

Incluso, contó el policía, los Ghibaudo transportaron en su camioneta, junto a una tercera persona que se presume era Céparo, un tanque en el que cargaron 10 mil pesos de combustible premium que utilizarían para reabastecer a la avioneta para el viaje de vuelta. Eso ocurrió dos meses antes del aterrizaje.

Los policías lograron detectar dónde estaba la pista, “se tomaron fotografías en las que se visualizaban las señalizaciones con palos y bolsas o cintas para medir el viento y marcar una posible pista clandestina de aterrizaje”, detalló el policía federal Gustavo Mendoza. “Estuvieron aproximadamente dos meses ocultos entre las malezas. En ese tiempo hubo muchas lluvias y tormentas en la zona, eso hizo que el terreno se ablandara y que no pudiera descender la avioneta” por lo que finalmente desistieron de utilizar esa “pista” y mudaron el aterrizaje al campo de Colonia Avellaneda, acotó.

Las escuchas telefónicas permitieron a los investigadores establecer que, al mismo tiempo, Tavi Celis gestionaba con su lugarteniente Cristian Silva la compra de cien bidones de veinticinco litros “para cargarlos con nafta para aviones, de alto octanaje o con un mayor aditivo”, explicó el policía Mendoza. “En las conversaciones que mantenían entre ellos decían que era para un karting, pero eso quedó descartado porque no se verificó que alguno de ellos desarrollara esa actividad”, agregó.

Sin embargo, Silva salió a responder a los policías: “Yo tengo una licencia para correr en una categoría federada; tengo un karting, también corro en motos y soy piloto de rally, por eso hablaba del combustible”. También dijo que “es imposible utilizar aeronafta en una avioneta, sino que se utiliza el combustible que venden en cualquier estación de servicio; la nafta de aviones se utiliza para preparar motores de competición”, aseguró.

La avioneta aterrizó finalmente el 28 de mayo de 2017 y los policías estaban esperándola. “Estábamos apostados en las inmediaciones del campo; en un momento vimos pasar una camioneta que habitualmente conducía (Patricio) Larrosa, fue a la balsa y después hacia Paraná. Una vez que se retiró la camioneta, (Miguel) Celis envió un mensaje de texto a un número que tenía característica del norte, pudo haber sido de Corrientes, diciéndole que estaba todo tranquilo en los alrededores”, relató Mendoza.

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Desde que divisaron la avioneta en el aire, los policías demoraron “diez minutos” en llegar hasta el campo, e hicieron notar la rapidez con que efectuó la descarga una vez que la avioneta tocó tierra, tanto que cuando llegaron los efectivos el cargamento ya estaba en una camioneta Ford Ranger de Titi Celis.

Teléfonos calientes

El otro hecho destacado de la jornada fue la duda que sembraron los defensores del concejal Pablo Hernández respecto de que su teléfono pudo haber sido intervenido sin orden judicial, como el día anterior lo había planteado el abogado de Griselda Bordeira.

La voz de Hernández se escucha en intercambios de mensajes y conversaciones con algunos de los imputados y los fiscales respondieron que aún cuando su teléfono no estuviera intervenido, él hablaba con personas que sí lo tenían. En cuanto a los mensajes de audio, fueron extraídos de su propio teléfono celular. Pero el asunto no quedó cerrado.

El policía Mendoza hizo referencia a una secuencia de mensajes de WhatsApp que intercambiaron Hernández y Bordeira, el 14 de febrero del 2018, entre las 16.40 y las 16.43:
–La idea es juntar militantes, mostrar vecinalistas y peronistas con Sergio (¿Varisco?), quien será la figura convocante, dándole respaldo –le comenta Hernández.
–Que caradura que sos –arremete Bordeira–. No te olvides del vecinalista Celis. En julio empieza el juicio, ahí vas a tener cartel, no me voy a olvidar de vos, jaja.
–… –Hernández se mantiene en silencio.
–Vos y Sergio metieron la droga en el partido, no te olvides –insiste Bordeira.
–Yo no sé qué te pasa, yo nunca metí nada –le dice entonces el concejal.
–Chau, no hablo más con ustedes. Nos vemos en julio –lo clausuró Bordeira.

El juicio al que hace referencia la policía provincial y funcionaria Bordeira es el que está sustanciándose por estos días, sobre la narcoavioneta, en el que ambos tendrían que declarar como testigos, presumiblemente. Los hechos posteriores dilataron ese juicio y ambos terminaron sentados en el banquillo de los acusados.