Investigan a una ex concejal por evasión de 12 millones de pesos

09/02/2018

Juan Cruz Varela Efectivos de Gendarmería y agentes de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) allanaron ayer un depósito de medicamentos que pertenece a familiares de la ex concejal paranaense Adriana Torner, aquella que tuvo la ridícula idea de prohibir la exhibición de maniquíes desnudos en las vidrieras de la peatonal. Juan Cruz Varela

Investigan a una ex concejal por evasión de 12 millones de pesos


Juan Cruz Varela

Efectivos de Gendarmería y agentes de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) allanaron ayer un depósito de medicamentos que pertenece a familiares de la ex concejal paranaense Adriana Torner, aquella que tuvo la ridícula idea de prohibir la exhibición de maniquíes desnudos en las vidrieras de la peatonal.

El procedimiento se concretó en el marco de una investigación por evasión impositiva que involucra a Aron Torner, el padre de la ex concejal, de 84 años, que realizaba operaciones de compra y venta de medicamentos en forma ilegal. También alcanzaría a Marcos Benito Torner, hermano de la ex edil, que es propietario de una droguería dedicada a la distribución de remedios. Ambos habían sido contratados por la ex edil como asesores durante su paso por el Concejo Deliberante, entre 2011 y 2015.

Los gendarmes llegaron hasta el domicilio familiar, en calle Feliciano, provistos de oficios emanados por el juez federal Leandro Ríos, y también allanaron el depósito de medicamentos donde funcionaba la droguería, en calle 9 de Julio 593, a pocos metros de Feliciano, donde secuestraron computadoras, dispositivos de almacenamiento de información, documentación contable de la droguería y una millonaria suma de dinero. El magistrado delegó la conducción del procedimiento en los agentes del fisco, que estuvieron más de seis horas requisando el galpón de almacenamiento de productos farmacéuticos, en presencia de la ex concejal Torner, que se negó a hacer declaraciones ante la requisitoria periodística.

En el depósito se encontraron unos cuatro millones de pesos, alrededor de 200 mil dólares y mil euros ocultos en distintos escondrijos; además de medicamentos de venta libre que fueron decomisados y entregados al Ministerio de Salud provincial para que realice un inventario y determine su condición.

La investigación se inició a partir de una denuncia presentada por los abogados de AFIP por una presunta evasión por una suma que rondaría los 12 millones de pesos. El máximo responsable de la maniobra sería Aron Torner, el padre de la ex concejal, que está señalado como quien realizaba importantes compras de medicamentos a los laboratorios. El hombre no tiene actividad declarada ante el fisco, pero antes tenía un local de venta de productos dietéticos y de almacén.

Sin embargo, quien figura como propietario de la droguería es Marcos Benito Torner, hermano de la ex edil, y otra profesional aparece como responsable técnica del establecimiento. Marcos Torner está inscripto en el registro de trabajadores autónomos a partir de febrero de 2014, con ingresos superiores a los 20.001 pesos y dedicado a la venta al por mayor de productos farmacéuticos.

La droguería había sido habilitada mediante la Resolución Número 87/09 de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat). Los inspectores creen que estuvo activa hasta 2014, pero que la cadena de distribución de medicamentos continuó más allá de ese período y le imputan la millonaria evasión de impuestos por actividades no declaradas durante 2015, 2016 y 2017.

En ese caso, se trataría de una evasión agravada, un delito que prevé penas de hasta nueve años de prisión para los involucrados en la maniobra.

Adriana Josefina Torner fue electa concejal por el radicalismo, pero durante el mandato de Blanca Osuna como intendenta hizo un viraje hacia el oficialismo municipal. Su gestión se caracterizó por la escandalosa contratación de familiares como asesores legislativos y por una serie de proyectos delirantes que impulsó.

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Sus padres Aron Torner y Fania Vainstein aparecían como contratados del Concejo Deliberante y, en su descargo, dijo que lo hacía porque utilizaba ese dinero para realizar “donaciones” que tampoco constaban en ningún registro; y su hermano Marcos también figuraba como asesor.

Su paso por el Concejo Deliberante será recordado por algunas ridículas iniciativas, como aquella que impulsó para prohibir la exhibición de maniquíes desnudos en las vidrieras de los locales comerciales porque, según argumentó, resultaban perturbadores para los transeúntes; la propuesta de homenaje a las víctimas del naufragio del Titanic; el proyecto para multar a los peatones que cruzaran en rojo los semáforos de la Peatonal San Martín; y su intención de fomentar un circuito de turismo sexual en la ciudad, entre otras.

Fuente: El Diario.