Realizarán estudios genéticos para identificar los restos de la cantera

07/03/2017

Juan Cruz Varela De la Redacción de Página Judicial La restitución del cuerpo a los familiares de personas desaparecidas es la pieza fundamental para que puedan realizar el duelo, a través del ritual del enterramiento. En el caso de quienes han sido víctimas de la violencia estatal, esa restitución es también a la sociedad. Juan


Juan Cruz Varela
De la Redacción de Página Judicial


La restitución del cuerpo a los familiares de personas desaparecidas es la pieza fundamental para que puedan realizar el duelo, a través del ritual del enterramiento. En el caso de quienes han sido víctimas de la violencia estatal, esa restitución es también a la sociedad.

El 10 de enero un hombre que pasaba por calle Pascual Uva al final, en una zona cercana al paraje Las Piedras, en el suroeste de Paraná, observó que el brazo mecánico de una máquina excavadora que extraía broza había dejado al descubierto lo que parecían ser restos humanos. El vecino trepó la barranca, comenzó a excavar con sus propias manos y constató lo que había visto desde abajo.

El cuerpo había sido enterrado a unos sesenta centímetros de profundidad y se presume que los verdugos no pudieron seguir excavando porque se toparon con una roca. Estaba completo, salvo por los pies, que habían sido seccionados por la acción de la excavadora y que fueron hallados unos días después entre la tierra que había sido extraída.

“A simple vista, el cuerpo tiene varios años de estar enterrado”, aventuró Luis Moyano, jefe del Departamento Médico Forense del Poder Judicial, en una entrevista con el periodista Mauricio Antematten, que se emitió en el programa Códigos (Canal Once). “Hubo que trabajar con mucho cuidado para extraer el cuerpo esqueletizado porque los huesos estaban muy frágiles. Eso obedece al tiempo que llevaba en ese lugar”, acotó Moyano.

Hasta ahora se sabe que los restos pertenecen a un hombre, de 1,70 metros de estatura, aproximadamente, aunque aún no hay datos precisos sobre la edad de la víctima ni el tiempo de enterramiento, aunque Moyano afirmó que “a simple vista, el cuerpo tiene varios años de estar enterrado”.

Sí se pudo determinar que el cráneo tenía un orificio compatible con un disparo de arma de fuego, pero en el lugar no se halló la bala. Tampoco se encontraron restos de ropas, botones, hebillas, cierres ni zapatos. Nada.

Moyano explicó que el esqueleto “estaba en decúbito ventral, es decir, con la boca y el abdomen hacia abajo”. También hizo notar que “tenía los antebrazos sobre los brazos y las manos estaban por delante, no por detrás; lo que haría presumir que esta persona cayó con las manos hacia adelante, como protegiéndose de una caída”. En cambio, se explayó el médico, “un cuerpo sin vida cae sin ninguna posición en especial”. Esto haría presumir que la víctima fue arrojada con vida dentro del pozo y rematada de un disparo en la cabeza, aunque es una hipótesis.

El proceso para la identificación

Hace unos días, la fiscal Patricia Yedro dispuso el envío de muestras de restos óseos y piezas dentales en forma simultánea al laboratorio del Servicio de Genética Forense del Poder Judicial y al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Según pudo saber Página Judicial, la expectativa está centrada en que los científicos puedan obtener un perfil genético del ADN mitocondrial de los restos hallados en la cantera para compararlos con las muestras de referencia pertenecientes a familiares de las personas desaparecidas, tanto en democracia como en la dictadura.

En tanto, el coordinador del Registro Único de la Verdad, Marcelo Boeykens, adelantó su intención de constituirse como amicus curiae –amigo del tribunal–, para colaborar con la investigación ofreciendo documentos, archivos y recursos que pueda tener el organismo y sirvan para contribuir al esclarecimiento de la identidad, si es que la víctima fuera un desaparecido de la dictadura.

Además, existe un relevamiento realizado por la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) de la Procuración General de la Nación donde se revela que entre 1990 y 2013 se produjo la desaparición de 27 personas en Entre Ríos, de los cuales 20 son varones y 10 de esos hechos fueron denunciadas en Paraná. Los datos fueron aportados por la Provincia. En el informe se consigna, además, que Paraná “expone casos de violencia institucional y trata de personas”.

La identificación de los restos de una persona desaparecida es un proceso que lleva tiempo y sirve muchas veces para echar luz en el rearmado de un siniestro rompecabezas.

Antes, la identificación se hacía mediante el cotejo de fichas odontológicas, algo que era difícil de conseguir. En este caso, los científicos constataron que la dentadura estaba completa y las piezas dentales, en buen estado. Si bien las técnicas han evolucionado, como lo ha hecho la ciencia, se solicitarán fichas odontológicas a familiares de personas desaparecidas para realizar el cotejo.

Ahora, el trabajo se realiza en dos planos: por un lado, se analiza la información biológica de cómo era la persona en vida, es decir, el contexto y cuestiones que tienen que ver con la edad, el sexo, estatura, enfermedades, lesiones óseas, señas particulares y la ropa que llevaba al momento de su desaparición. A su vez, esta información se compara con la que se obtiene del esqueleto. Para eso trabaja un equipo multidisciplinario, en el que hacen aportes la medicina, la antropología, la odontología y la genética.

Mientras tanto, la fiscal Yedro solicitó una medida de no innovar por 90 días en la cantera, lo que implicó la suspensión de la extracción de broza para que se puedan efectuar excavaciones ante la posibilidad de que haya más restos. El trabajo está a cargo del médico forense Walter Aguirre y peritos de la División Homicidios de la Policía. La metodología consiste en hacer una excavación manual, con palas y picos, primero sobre la zona del hallazgo, para luego ir ampliando la exploración. Una vez extraída la tierra, que tiene una composición arcillosa, se tamiza con una zaranda, para discriminar el material pueda ser de interés para la investigación.

Foto: Mauricio Antematten.