“Uno no puede ser culpable de no saber”, se excusó el médico Vainstub

15/09/2015

De la Redacción de Página Judicial La expectativa se diluyó enseguida. El médico David Vainstub, uno de los propietarios del Instituto Privado de Pediatría (IPP), que había pedido ampliar su indagatoria en la causa por la sustracción y sustitución de identidad de los hijos mellizos de Raquel Negro y Tulio Valenzuela, presentó un escrito en


De la Redacción de Página Judicial

La expectativa se diluyó enseguida. El médico David Vainstub, uno de los propietarios del Instituto Privado de Pediatría (IPP), que había pedido ampliar su indagatoria en la causa por la sustracción y sustitución de identidad de los hijos mellizos de Raquel Negro y Tulio Valenzuela, presentó un escrito en el que reiteró que no sabe nada de los bebés.

“No puedo inventar algo que no conozco. No vi a ese niño (…) Uno no puede ser culpable de no saber”, expresó Vainstub en el escrito que le presentó al juez federal Leandro Ríos, donde trazó un recorrido histórico de su vida, su tarea profesional y el rol social que ha desempeñado como médico a lo largo de su carrera.

Vainstub está acusado como partícipe secundario de la sustracción y supresión o alteración de estado civil de dos menores de 10 años. La misma responsabilidad se le atribuye a Jorge Eduardo Rossi, otro de los socios de la clínica privada. Concretamente se les imputa haber permitido el ingreso y permanencia de los mellizos en la sala de neonatología de la clínica privada, donde estuvieron internados con nombre falso la niña y sin nombre el varón; que se les diera el alta, autorizara su egreso administrativo y su entrega a personas que no eran familiares ni ostentaban ningún poder legal sobre ellos, todo ello sin dar aviso a un Juzgado de Menores. Por los mismos hechos está procesado Miguel Alberto Torrealday.

Ayer estuvo en tribunales, acompañado de su abogado Andrés Bacigalupo, y presentó un escrito de ocho páginas donde negó su responsabilidad y se abstuvo de contestar las preguntas del juez y del fiscal Mario Silva. El escrito fue acompañado por una historia clínica donde consta que el médico de 82 años sufrió dos accidentes cerebro-vasculares, un infarto y que padece un cuadro de hipertensión que le impide enfrentar una situación de stress como la que implicaría una declaración indagatoria.

Contó que fue Torrealday quien lo invitó en 1970 a la creación de una clínica pediátrica permanente, junto con Rossi y Luis Ángel Schroeder (fallecido el año pasado). “La modalidad era en consultorios externos”, explicó. Hasta que en 1977 inauguraron la sala de neonatología en el Instituto Privado de Pediatría, a raíz de que “uno de los graves problemas que tenía Paraná y su zona de influencia era la atención de los niños recién nacidos. La neonatología era una especialidad incipiente y novedosa”. La sala tenía “cinco o seis incubadoras y algunas cunitas”, acotó.

Sobre ese punto, central en esta historia, dijo no recordar detalles. “La neonatología no era mi especialidad ni mi interés médico primordial”, se excusó. Schroeder había realizado una pasantía y Torrealday, una capacitación en la materia, explicó.

Respecto del funcionamiento de la sala, insistió en el discurso que vienen repitiendo los socios desde hace años: que el IPP era una institución abierta. Y explicó: “El médico de cabecera o el médico que atendió al niño, traía al recién nacido, lo internaba, lo medicaba y era quien le daba el alta. Cuando había alguna urgencia, las enfermeras llamaban al médico de cabecera. De la misma forma, eran las enfermeras quienes les informaban a los médicos si había disponibilidad de incubadora o cuna para internar. Cada médico que internaba un niño era quien seguía su evolución”, expuso Vainstub en su escrito, al que accedió Página Judicial. “En neonatología, y en base al sistema abierto, prácticamente no teníamos intervención y las indicaciones en la sala las daban los médicos que internaban a los niños”, agregó más adelante.

También deslindó cualquier tipo de responsabilidad en la tarea administrativa. “La primera vez que vi el Libro de Producción fue después de la reunión que tuvo Torrealday con la señora (Estela de) Carlotto, esto es bien entrada la democracia”. Se refiere a una reunión que se dio en el año 2000, de la que también participó Alicia Dasso. El registro revela el ingreso de la nena como “López, Soledad”, el 4 de marzo, y el varón como “López, NN”, el 10 de marzo, ambos procedentes del Hospital Militar, y su egreso, el 27 de marzo. Sin embargo, se excusó en que “lo administrativo, registrar ingresos, egresos, honorarios era realizado por una administradora, Laura Marizza”, fallecida, a quien no dudó en calificar como “una persona desprolija en sus funciones”.

Vainstub manifestó, además, su “acuerdo absoluto y sin dobleces con todo aquello que contribuya a encontrar a los niños sustraídos por la dictadura militar” y aseguró estar abierto a dialogar con Sabrina Gullino, la hija de Raquel Negro y Tulio Valenzuela, que recuperó su identidad en diciembre de 2008. Pero aseguró no tener datos sobre su hermano desaparecido: “No puedo inventar lo que no conozco. No vi a ese niño (…) Uno no puede ser culpable de no saber”.

Ahora el juez Leandro Ríos deberá ahora resolver la situación procesal de Vainstub y Rossi. Por lo pronto, les impuso como regla de conducta la prohibición de salida del país y fijó un embargo sobre sus bienes de 300.000 pesos.

Además, los defensores de los médicos solicitaron el desglose de las testimoniales que en su momento dieron Clara Saúl y María Cecilia García, las esposas de Vainstub y Rossi, respectivamente. Lo que pretenden es que esas declaraciones sean separadas del expediente dado el impedimento legal para tomarlas como prueba de cargo. Según se indicó a Página Judicial, el juez hizo lugar al planteo, pero la medida fue apelada por los fiscales y querellantes y la Cámara Federal de Apelaciones deberá resolver sobre la cuestión.