El concordiense amigo de Fariña denunció que recibe amenazas

06/06/2013

De la Redacción de Página Judicial De la Redacción de Página Judicial El hombre llegó a los tribunales sin avisar y supo pasar desapercibido en los pasillos del quinto piso de los tribunales federales porteños. Lleva varias semanas oculto, atemorizado, cambiando su domicilio casi a diario. Alejandro Maximiliano Acosta, el empresario concordiense, declaró ayer durante


De la Redacción de Página Judicial

El hombre llegó a los tribunales sin avisar y supo pasar desapercibido en los pasillos del quinto piso de los tribunales federales porteños. Lleva varias semanas oculto, atemorizado, cambiando su domicilio casi a diario. Alejandro Maximiliano Acosta, el empresario concordiense, declaró ayer durante tres horas ante el fiscal Guillermo Marijuan: reconoció haber comprado el campo en Uruguay que quedó en manos del contador de Lázaro Báez, dijo que fue amenazado y pidió protección para su familia.

Acosta, un empresario de la noche, acudió con miedo a ver a la diputada nacional Elisa Carrió, que ayer lo llevó a declarar a los tribunales, compareció ante el fiscal Marijuan, que envió su relato al juez federal Sebastián Casanello, quien investiga a Lázaro Báez, a sus hijos, a su contador Daniel Pérez Gadín, al financista Federico Elaskar y al valijero Leonardo Fariña por lavado de dinero.

En su declaración, Acosta negó haber sido quien presentó al valijero del rodete y Karina Jelinek y que ese papel y el de testaferro que le adjudican le ocasionaron perjuicios económicos. Inclusive contó que fue testigo del casamiento casi por casualidad. Es que la boda fue tan improvisada que Fariña, en una reunión con él y un gerente de Volkswagen, les pidió sus DNI porque dijo que había conseguido fecha para la boda y debía decir en ese momento quiénes serían los testigos.

Acosta, dijo que nunca vio ni conoce a Lázaro Báez ni a su hijo Martín, pero contó cómo fue la operación de compra del campo El Entrevero, en Uruguay, en febrero de 2011, por lo cual le prometieron una comisión del 3% sobre la venta y 20.000 dólares por mes. Pero no recibió nada de eso, a pesar de que Fariña se comprometió, hace tres semanas, a cumplir con el compromiso.

Tres horas ante el fiscal

El diario La Nación accedió a la declaración en la que Acosta reveló que en diciembre de 2010 un amigo, Maximiliano Goff, le pidió que le presentara a Fariña gente en Uruguay y que lo ayudara con sus negocios. El 5 de enero de 2011 Acosta y Fariña se encontraron en Punta del Este, fueron a fiestas, bares y una noche en el bar Tequila, de La Barra, conoció a Walter Kobilanski Branda Huber, que le ofreció su campo de 150 hectáreas en José Ignacio, llamado El Entrevero, al que valuó en 14,5 millones de dólares y puso como condición que la operación se hiciera libre de toda comisión y que en la escritura figurara el monto de la compra.

Fariña se entusiasmó y con Acosta y Goff fueron al campo con un agrimensor. Según dijo el empresario concordiense, imaginaron un desarrollo inmobiliario, con un hotel de lujo sobre la costa y una franja de tierra al otro lado de la ruta, lotes de 1.000 metros cuadrados bañados por el mar y chacras de unos 5.000 metros cuadrados. El proyecto sería desarrollado por Carlos Molinari, que figura como empleador de Fariña, y su hijo Matías, que es íntimo del hijo de Báez y quien lo interesó en hacer negocios juntos.

Como primer paso para la compra del campo, Goff adquirió la sociedad Traline, que presidió el propio Acosta. El primer acto de la sociedad fue la firma del boleto de compraventa del campo, por el que se pagaron entre 1,5 y 2 millones de dólares –Acosta no recordaba la cifra con precisión, aunque afirmó tener copia del boleto–; pero en ese momento no se entregó dinero en efectivo, sino que Kobilanski Branda Huber indicó cuándo y cómo debían hacerse las transferencias.

Al comenzar las averiguaciones en la Municipalidad de Maldonado para el emprendimiento, empezaron los problemas, porque surgieron costos que nadie quería pagar.

Asustado, Acosta viajó a Montevideo, a la escribanía de Pittaluga Shaw, para renunciar a la presidencia de Traline. Pero antes de eso, fue destituido y cuando llamó a Pérez Gadín para reclamarle su parte en el negocio, el contador le dijo: “Fariña te estafó, son unos faloperos que tienen el futuro comprado y si seguís jodiendo, vos también vas a tener la vida comprada”.

Meses después recibió amenazas en su celular y en su casa que lo obligaron a mudarse a Uruguay. Ayer pidió protección judicial para él y su familia, porque, según dijo, las amenazas lo obligan a mudarse continuamente.