Procesaron a Varisco por narcotráfico

NARCOTRÁFICO

Procesaron a Varisco por narcotráfico

El juez federal Leandro Ríos dictó el procesamiento del intendente Sergio Varisco por su vinculación con una organización dedicada al narcotráfico y dispuso un embargo sobre sus bienes por un millón de pesos. El abogado Mariano Cúneo Libarona cuestionó al magistrado y adelantó que apelará la resolución. También fueron procesados el concejal Pablo Hernández y la policía Griselda Bordeira, que seguirán detenidos. El concejal Emanuel Gainza y el ex policía y actual funcionario Ricardo Frank fueron citados a declarar.

Juan Cruz Varela
De la Redacción de Página Judicial



El juez federal Leandro Ríos procesó al intendente Sergio Varisco por haber supuestamente financiado con recursos públicos a la organización narcocriminal encabezada por Daniel Andrés Celis y por eso también le achacó el delito de peculado. El magistrado mantuvo el estado de libertad del jefe comunal pero decretó un embargo sobre sus bienes por un millón de pesos.

El magistrado considera que Varisco, con la asistencia y colaboración del concejal Pablo Hernández y la funcionaria municipal y policía provincial Griselda Bordeira, proporcionó periódicamente los recursos económicos que requería Celis para la adquisición y comercialización de cocaína, por intermedio de empleados municipales u otras personas.

En diálogo con el programa 5 Esquinas, que se emite por Radio Costa Paraná, el abogado Mariano Cúneo Libarona, uno de los defensores de Varisco, criticó duramente al juez, a quien tildó de “cabeza dura” y de quien dijo que “no conoce el expediente”, y adelantó que apelarán el procesamiento del intendente porque “está clarísima la inocencia de Varisco”. Asimismo, dejó entrever que podría haber “algo raro” alrededor de la causa, afirmó que el fallo “es muy raro” y dijo que los investigadores “no leen o leen mal”.

“No hay una escucha que involucre a Varisco, ni una conversación propia de Varisco, que son las que valen, no las conversaciones de terceros; no hay secuestro de droga en poder de Varisco, no hay plata del financista o comprador Varisco, ni testigos que lo involucren”, agregó Cúneo Libarona.

La investigación se sostiene en gran parte por las escuchas telefónicas recogidas durante varios meses. En ellas surgen, a criterio del juez, los términos de un acuerdo político que Celis habría refrendado con Varisco en los primeros días de septiembre del año 2017.

El juez cree que Celis financiaba la comercialización de cocaína con fondos públicos que le garantizaba el intendente a partir de ese acuerdo –del que también participaban Hernández y Bordeira–, y con recursos propios generados por la venta de droga.

Pero la sospecha va más allá. Si bien no se detectaron comunicaciones directas entre Varisco y Celis, el juez asegura que una de las funciones de Luciana Lemos, la pareja del jefe narco, era mantener ese vínculo abierto en forma “permanente”, “fluida” y “secreta” a través de Hernández y Bordeira, en lo referido a los pagos de dinero y entregas de cocaína. Concretamente, menciona que los funcionarios habrían comprado droga el 1 de diciembre de 2017 y el 27 de abril de 2018 para su comercialización.

Para la adquisición y comercialización de cocaína, y también para garantizar el cumplimiento de ese acuerdo político, intermediaban los empleados municipales Ernesto Ramón González y Alan Nicolás Viola, sostiene el juez.

El jefe y organizador de la banda era Tavi Celis, que coordinaba las adquisiciones de la droga por teléfono desde su celda en la cárcel de Federal. Luciana Lemos era sus ojos fuera del penal. Celis coordinaba además la distribución y venta de la cocaína, dirigía a sus asistentes y colaboradores, e impartía órdenes relativas a la ejecución del acuerdo político con Varisco, como así también a la compra y traslado de la droga, el control de cantidad y calidad, resguardo, precios de venta y modalidades de pago.

Lemos, por su parte, tenía un rol central en la organización. Era el nexo de Celis con todos los eslabones, fundamentalmente, mantenía las comunicaciones entre Celis y Varisco, a través de Hernández y Bordeira, “en especial en lo referido a los pagos de dinero y entregas del tóxico que los mencionados funcionarios municipales adquirían”, dice el juez. También era quien le hacía llegar teléfonos celulares y chips de recambio para evitar la interceptación de las comunicaciones. Era, además, quien adquiría la droga, coordinaba la distribución y almacenamiento de la cocaína y luego se ocupaba de la recaudación.

El proveedor de Celis era un ciudadano de nacionalidad peruana llamado Wilber Figueroa Lagos, a quien llamaban Tío o Pariente. En algunas ocasiones él mismo trasladaba la droga desde la Ciudad de Buenos Aires y en otras lo hacían mujeres de mediana edad, que fungían como mulas, transportando la cocaína en colectivo.

Todos ellos fueron procesados por el juez Ríos, al igual que otros familiares y allegados a Celis, que constituyen los distintos eslabones de la organización y cumplen roles de colaboradores, asistentes, almacenadores, vendedores y revendedores de cocaína.

El listado de procesados comprende a Viola y González, ambos empleados municipales; Eduardo Humberto Celis, alias Cholo, que es hermano de Tavi; Nahuel Jonatan Eduardo Celis, hijo del anterior; Jonathan Jesús Heintz y Juan Manuel Gómez.

El magistrado, además, citó a declarar como testigo para el próximo miércoles 27 de junio all concejal Emanuel Gainza (Cambiemos), que aparece mencionado en los cuadernos de anotaciones que llevaba Luciana Lemos; mientras que al día siguiente deberá hacerlo el funcionario y ex policía provincial Ricardo Frank, jefe de Bordeira en el municipio.