Los organismos de control, en un limbo y bajo la lupa

DEUDA

Los organismos de control, en un limbo y bajo la lupa

El Tribunal de Cuentas tiene un número importante de cargos vacantes, más el de la vocalía que dejó Miranda. Las designaciones de dos lugares expectantes quedaron atrapadas en interpretaciones. ¿Por decreto o concurso deben cubrirse? Lo que dijo Emilio Castrillón sobre las facultades que fueron recortadas. La Tesorería y la Contaduría, los otros organismos que suelen pasar desapercibidos, pero son más importantes.

Federico Malvasio
De la Redacción de Página Judicial



A medida que avanzan las causas de corrupción en el Poder Judicial, queda más al descubierto la tragedia que fue el Tribunal de Cuentas. No hay defensa de funcionario o ex funcionario que no intente contrarrestar las investigaciones del Ministerio Público Fiscal con el argumento de que el organismo de control no objetó los gastos realizados o lo actuado. Durante el juicio de Héctor Alanis, el abogado defensor se quejó que pruebas que debían estar en el órgano con sede en la esquina de Monte Caseros y Andrés Pazos hayan desaparecido. “Se las robaron”, sospechó.

Federico Felipe Tomas, presidente interino, llegó al cargo luego de que la Legislatura encontrara un parche normativa hasta tanto se cumpla con la manda constitucional. Esto es que se realice el concurso. El criterio fue buscar el abogado con más antigüedad.

Durante ocho años no se había reglamentado el artículo 217 que reglamenta el procedimiento de selección que garantiza un jurado con la participación igualitaria de los sectores académicos y asociaciones civiles.

Al paso que va la cuestión, es posible que la nueva vacante en el Tribunal de Cuentas con la jubilación de José Alberto Miranda se deba apelar a otro artilugio legislativo para salir del paso o directamente funcionar con la vocalía acéfala. El contador ya no está en funciones, se confirmó a Página Judicial. Por corrimiento podría asumir un fiscal de cuentas, pero tiene que ser contador.

Pero el organismo de control, tiene otros cargos a cubrir, aparte del presidente y la vocalía, que ni siquiera se mencionan y que la Constitución lo prevé. Los fiscales de cuentas son seis y están cubiertos cuatro con un interino, Ricardo Genolet, que reemplazó a Guillermo Smaldone. Quedan dos vacantes.

Los secretarios letrado y contable están también vacantes, pero en torno a estos dos cargos hay discusión deben ser designados sólo a decreto del Poder Ejecutivo (por decreto del gobernador) o están atados a concurso.

Demoras, reformas y algo más

Tomás reconoció en el programa Cinco Esquinas que se emite por FM Costa Paraná las demoras en la aprobación de gastos en causas sensibles para el poder político, por caso en el legajo en que tramita la Cumbre del Mercosur. En ese mismo ciclo radial, el presidente del Superior Tribunal de Justicia (STJ), Emilio Castrillón, fue consultado acerca de lo que significó haberle sacado al organismo la facultad de revisar de antemano las cuentas y poder avanzar, en caso que se lo requiera, en un juicio de responsabilidad. “Tenemos que reconocer que en algún momento le cercenamos facultades al Tribunal de Cuentas. Habría que reverlo”, respondió el vocal.

La escandalosa estafa en el seno de la Administradora Tributaria de Entre Ríos (ATER) dejó acéfalo, hace cuatro años, la Tesorería de la provincia. Gustavo Alejandro Gioria tuvo que abandonar el cargo luego de que se revelara que asesoraba a una firma que defraudó al fisco. Allí está, interinamente desde entonces, Jorge Donoso.

En el Contaduría General, el otro organismo de control, está Aurelio Miraglio. Junto con Gioria se les dio acuerdo a sus pliegos en 2012. En las dos ocasiones las designaciones fueron violentando lo que manda la Constitución reformada en 2008. Es decir sin concurso previo.

El Tribunal de Cuentas aparece, generalmente, como el centro de las críticas. Sin embargo los otros dos organismos de control son más importantes. La Contaduría es la que autoriza y la Tesorería la que ejecuta. Nada más ni nada menos.