Imputaron a diez profesionales por fraude en el Círculo Médico Paraná

CORRUPCIÓN

Imputaron a diez profesionales por fraude en el Círculo Médico Paraná

Ex integrantes de la comisión directiva del Círculo Médico fueron acusados por administración fraudulenta. Entre otras irregularidades, se les atribuye haber constituido un fideicomiso para construir viviendas, algo que está por fuera de los estatutos, y que las deudas originadas por los incumplimientos del contrato de la constructora fueron afrontadas por la entidad. Entre los acusados hay reconocidos médicos paranaenses.

paginajudicial.com

Juan Cruz Varela
De la Redacción de Página Judicial



Ex integrantes de la comisión directiva del Círculo Médico de Paraná fueron imputados por administración fraudulenta a raíz de una serie de irregularidades, toma de créditos y desvío de fondos que derivaron en que la entidad debiera presentarse en concurso preventivo de acreedores con deudas de unos 26 millones de pesos.

La imputación alcanza a Justo José Uranga, Ignacio Martín Uranga, Raúl Francisco Rodríguez (ex presidentes del Círculo Médico), Carlos Otaño, Alejandro Karavokiris, Raúl Arturo Hetze, Ubaldo José Ibarzábal, Alberto Genaro Vilanova, Carlos Aníbal Berlo, ex integrantes de la comisión directiva; y al contador Lucio Figueroa. Todos fueron citados hace unos días para que designen abogado defensor.

La denuncia había sido presentada durante la feria judicial por Alfredo Angarola, Luis Aníbal Ríos y Eduardo Vesco, presidente, secretario general y tesorero de la entidad, respectivamente, con el patrocinio de Rosario Romero, y recayó en los fiscales Matilde Federik y Gervasio Labriola. Entre otras cuestiones, denunciaron que el Círculo Médico constituyó un fideicomiso para construir un barrio médico –algo que está fuera del objeto social de la institución– y las deudas originadas por los incumplimientos en la administración y ejecución del contrato de la empresa constructora fueron afrontadas por la entidad. También se denunciaron irregularidades en la compra del terreno donde se construirían las viviendas a familiares de integrantes de la ex comisión directiva. Además, se habrían falsificado documentos de la entidad para solicitar un crédito bancario que le permita afrontar las deudas provocadas por la construcción de viviendas y hasta habrían solicitado préstamos con prestamistas y con intereses de usura.

En principio, los ex directivos del Círculo Médico están imputados por administración fraudulenta, un delito que prevé penas de hasta seis años de prisión, y en las próximas semanas serán citados a prestar declaración indagatoria, se indicó a Página Judicial.

El asunto tiene a varios de los imputados inquietos, a tal punto que hubo aprietes, intimidaciones y actitudes patoteriles hacia los denunciantes.

Mientras tanto, en el Juzgado Civil y Comercial Número 9 de Paraná, a cargo de María Gabriela Tepsich, se tramita el concurso preventivo presentado a mediados del año pasado a raíz de la delicada situación financiera del Círculo Médico. La deuda verificada de la entidad rondaría los 26 millones de pesos.

El barrio médico que no fue

La historia se remonta al 7 de marzo de 2012, cuando el Círculo Médico de Paraná firmó un contrato de fideicomiso para la construcción de viviendas en lo que sería un barrio médico, algo que estaba fuera de los estatutos de la entidad.

De acuerdo con el contrato, el Círculo Médico, a través de la comisión directiva, sería administrador del fideicomiso en forma gratuita, en carácter de fiduciario, y asumía la obligación de adquirir el predio donde se construiría el denominado Barrio Médico II. Para ese momento el terreno ya había sido adquirido a la familia Uranga –parientes de Justo e Ignacio Uranga, que integraban la comisión directiva de la institución–, pero la escritura recién se confeccionó el 12 de septiembre de 2012, es decir, con posterioridad a la constitución del fideicomiso. Por el terreno se pagaron 433.848,96 dólares y luego otros 600.000 pesos por un juicio de usucapión que tenían pendiente los dueños originales.

La gestión fue un fracaso y terminó siendo perjudicial para el Círculo Médico, por los “graves incumplimientos en la administración y ejecución del contrato de obra firmado con la empresa Constructora del Norte SRL”. Ello fue así porque no hubo cuentas ni contabilidad separada entre la institución y el emprendimiento inmobiliario. También se determinó que “en el marco de esa operación y contratación, las autoridades del Círculo Médico, lejos de diferenciar los fondos correspondientes a la institución que conducían del nuevo emprendimiento, procedieron, sin ninguna justificación atendible, a utilizar recursos del Círculo Médico para pagar deudas que eran del fideicomiso”, según consta en la denuncia y que fue constatado por los fiscales.

El Círculo Médico se hizo cargo de las deudas contraídas por el fideicomiso, que al año 2015 eran de 5.476.551,14 pesos, como parte de los “acuerdos de reparación de daños”, “sin que existiera autorización de los asociados y sin que ese endeudamiento obedeciera a la marcha de la institución”.

Concretamente, el Círculo Médico asumió las deudas del fideicomiso con comercios proveedores de materiales, profesionales y contratistas. Para ello, echaron mano a distintas cajas, por ejemplo, se tomaron fondos correspondientes a los honorarios médicos por una suma de 3.379.331,22 pesos; se pidieron préstamos a la Federación Médica de Entre Ríos (Femer), mutuales e incluso también a parientes de empleados de la institución; y se llegó al punto de tomar créditos con prestamistas, en términos absolutamente informales, con intereses usurarios y, otra vez, sin autorización de los asociados.

Como si esto fuera poco, la empresa que ejecutaba la obra, Constructora del Norte SRL, quebró en 2014, por lo que el Círculo Médico quedó “como responsable frente a terceros que habían generado expectativas e invertido dinero para tener su casa propia”. No menos llamativo es que la institución rescindió el contrato con la Constructora del Norte pero no hizo un reclamo por los incumplimientos y, tras la quiebra, se contrató a una firma denominada Smart Construcciones SRL, vinculada a la otra.

El acta trucha

El caos era tal que el día que asumió la actual comisión directiva, el 2 de mayo de 2016, se encontró con cheques librados –algunos de ellos sin documentar– para cubrir préstamos de privados en los siguientes dos meses por un total de 4.220.142 pesos.

Una acción que intentó la anterior comisión directiva, según consta en la denuncia presentada por las nuevas autoridades, fue la venta de la sede de la institución, en calle Urquiza 1135 de Paraná, lo que fue impedido por los socios en una asamblea extraordinaria, el 22 de diciembre de 2014.

“Al ver frustrada esa posibilidad de disponer del edificio histórico, las autoridades de entonces decidieron hacer uso del ingenio y fraguar el acta de una asamblea general extraordinaria llevada a cabo el día 21 de mayo de 2014”, expusieron los denunciantes.

Uno de los puntos a discutir en esa asamblea era la toma de “créditos necesarios para financiamiento a cargo del Círculo Médico de Paraná, incluyendo constitución de garantía necesaria”. Pero no se resolvieron especificaciones que cualquier banco requiere para conceder un crédito, como los alcances del endeudamiento y las tasas de interés a pagar, por lo que las autoridades de entonces terminaron fraguando el acta original de esa asamblea y generando una copia certificada por escribano público, para ser presentada en el Nuevo Banco de Entre Ríos (Bersa) con el objetivo de solicitar un crédito con garantía hipotecaria de 4 millones de pesos, que efectivamente se tomó en marzo de 2015.

De acuerdo a lo denunciado por Angarola, “tal endeudamiento no obedeció a razones del giro normal del Círculo Médico de Paraná, sino a pésimas decisiones de administración que provocaron el desquicio económico” de la institución.

También esto quedó bajo la lupa de los fiscales.