Dos policías y un gendarme, a la cárcel por encubrir a una banda narco

NARCOTRÁFICO

Dos policías y un gendarme, a la cárcel por encubrir a una banda narco

Diez personas fueron condenadas como integrantes de una banda que se dedicaba a la venta de cocaína y marihuana en distintas localidades de la costa del Uruguay. Además, se trata de una de las causas más importantes que se hayan tramitado en los tribunales entrerrianos porque revela, por primera vez, la complicidad policial con el narcotráfico.

Juan Cruz Varela


El Tribunal Oral Federal de Paraná condenó a seis personas como integrantes de una asociación ilícita dedicada a la venta de cocaína y marihuana en las localidades de Concordia, Colón y Concepción del Uruguay; y también a dos policías federales y un gendarme por el encubrimiento de la organización que, se presume, también exportaba cocaína y marihuana a la República Oriental del Uruguay.

Las caras más visibles de la banda eran Mario Roberto González y Javier Alejandro Caire, que fueron condenados como organizadores de una asociación ilícita y recibieron penas de cinco años y seis meses de prisión.

Los jueces Lilia Carnero, Noemí Berros y Roberto López Arango también dispusieron el decomiso de 23.900 pesos que González tenía en su poder cuando fue detenido y 61.200 pesos que se encontraron escondidos en una campana extractora de aire de la cocina de la casa de Caire. También ordenaron el decomiso de tres vehículos que, se presume, los integrantes de la organización utilizaban para el transporte de la droga: una camioneta Chevrolet S-10 y una Chevrolet Meriva, que le pertenecían a González, y un automóvil Chevrolet Onix, que estaba a nombre de la pareja de Caire.

Sin embargo, un dato saliente que dejó la sentencia fue la absolución del comisario inspector Mario Alberto Núñez, que se desempeñaba en la Dirección de Toxicología de la Policía de Entre Ríos, y este miércoles quedó en libertad tras pasar más de dos años detenido.

Tras el veredicto, Núñez celebró que “se hizo justicia” y volvió a apuntar sus cañones contra el subjefe de la Policía de Entre Ríos, José Alejandro Lauman: “Desde un principio declaré que no podía ser que un comisario general que tiene a su cargo la Policía de Entre ríos, mintiera e hiciera mentir a sus subalternos de la manera en que lo hizo; y que hiciera pasar la investigación por cuestiones personales y familiares que solo buscan el descrédito personal porque no había pruebas”.

–¿Piensa volver a la Policía? –le preguntó este cronista.
–No lo sé todavía –respondió el policía.

La asociación ilícita

La banda fue desarticulada el 12 de mayo de 2012, luego de dos años de una investigación que se inició a partir de la detención en forma casual de un hombre que pretendía cruzar desde la costanera de Colón hacia la República Oriental del Uruguay, en una lancha, transportando 42,92 kilos de marihuana y 3,36 kilos de clorhidrato de cocaína.

De resultas de esa casualidad, a la que le siguieron seguimientos, vigilancias, informes, fotografías, filmaciones y, fundamentalmente, escuchas e intervenciones de líneas telefónicas, surgió la vinculación del hombre de la lancha con Caire y de allí se pudo llegar hasta el Gordo González.

Durante la investigación se probó que González y Caire eran socios en el negocio del narcotráfico, que lideraban una importante organización, aportaban la infraestructura, medios económicos, logística (respecto de la compra, traslado, distribución y comercio de la droga), asignaban funciones al resto de la banda y se distribuían geográficamente el territorio para la venta de drogas al menudeo: González operaba en Concordia y Caire lo hacía en Colón y Concepción del Uruguay.

La organización estaba integrada, además, por familiares a quienes González y Caire asignaban roles específicos. Elsa Cristina Caram, esposa de González, “se encargaba del manejo del dinero”, según la descripción que hicieron los fiscales en su alegato; María Isabel González y Rosana Isabel Tenis, la madre y hermana del Gordo, respectivamente, regenteaban kioscos de venta al menudeo en sus domicilios. Ellas fueron condenadas como miembros de la asociación ilícita y recibieron penas de tres años de prisión condicional, es decir, no irán a la cárcel. Tampoco irá a prisión Nicolás Alberto Stur, a quien los fiscales habían acusado por “colaborar en la distribución del estupefaciente” para Caire en Colón y Concepción del Uruguay, ya que también fue condenado a tres años de prisión condicional como integrante de la asociación ilícita.

En cambio, resultaron absueltos Santiago Javier Acosta, Carlos Alberto Segovia –alias Caíto, yerno de González– y Néstor Javier Neuvirth. También fue absuelto Orlando Daniel Caire, el padre de Javier, a quien los fiscales no habían acusado.

En tanto, también fue condenada Mirta Noemí Sayavedra, aunque no como integrante de la asociación ilícita, sino por la tenencia simple de cocaína, es decir, una figura atenuada y por la cual se le impuso una pena de un año de prisión condicional y una multa de 200 pesos.

La complicidad policial

El tribunal consideró también que la organización contaba con la protección que le brindaban agentes de las fuerzas policiales y de seguridad, aunque hizo la salvedad de que los policías federales y el gendarme que le pasaban datos e información a González no eran miembros de la asociación ilícita.

Los policías federales Sergio Andrés García y José María Gómez y el gendarme Carlos Francisco Acosta fueron condenados a tres años de prisión efectiva por el delito de encubrimiento agravado, es decir, por haber brindado protección a la organización narcocriminal y por haber colaborado para que González se mantuviera prófugo durante varios años, a cambio de una compensación económica.

En su alegato, los fiscales habían señalado que “los miembros de las fuerzas de seguridad aportaban datos concretos sobre allanamientos e información sobre los móviles que utilizaban sus compañeros para realizar tareas de inteligencia y hasta sobre aspectos de la vida personal e íntima de sus compañeros”. Incluso, en las conversaciones que García y Gómez mantenían con González, lo instaban “a pegarle corchazos” y “meterle fruta” a otros policías federales que seguían la pista del narcotraficante prófugo.

“Se condenó a los dueños del negocio”

Tras la lectura del veredicto, el fiscal José Ignacio Candioti dijo estar “satisfecho” por el fallo y destacó que el tribunal “estableció la existencia de una asociación ilícita, es decir, un grupo de personas que actuaban en forma coordinada para cometer una pluralidad de delitos, afectando la tranquilidad pública de una manera consistente”.

En ese sentido, reiteró, como lo había manifestado en su alegato, que González y Caire dirigían una importante organización narcocriminal, no dudó en calificarlos como “los dueños del negocio” y resaltó que “ahora han sido condenados por la justicia”; también resaltó que los líderes de la banda orquestaban las operaciones de compra de la droga en dólares y que de las escuchas telefónicas surge que González y Caire “exigían que les paguen al contado por el estupefaciente que daban” y “reinvertían las ganancias”.

Además, destacó la condena a los tres miembros de las fuerzas policiales y de seguridad “porque es grave que aquellas personas que están predispuestas para mantener la ley y el orden, en vez de cuidar a los ciudadanos, vulneren la ley”. En ese marco, hizo una distinción con los investigadores que instruyeron la causa porque “no se quedaron con el hallazgo de una persona que transportaba más de cuarenta kilos de estupefacientes al Uruguay, sino que siguieron la pista y pudieron desbaratar esta organización que tenía varias ramificaciones y que hoy termina siendo condenada”.

Fuente: El Diario.