Detuvieron a un represor de La Paz

DERECHOS HUMANOS

Detuvieron a un represor de La Paz

Walter Tomás Eichhorn fue el jefe del Casino de Suboficiales de Mendoza, donde funcionó un centro clandestino durante la última dictadura cívico-militar. Fue apresado cuando apareció por su domicilio, después de permanecer cinco años prófugo. En su momento la Policía de Entre Ríos había recibido alertas de que podría estar viviendo en Paraná o La Paz.

Juan Cruz Varela
De la Redacción de Página Judicial



El nombre de Walter Eichhorn es casi desconocido en el departamento La Paz. En su pueblo, San Gustavo, no lo conocen y tampoco quienes comparten el apellido dicen saber quién es este militar detenido hace unos días por la justicia mendocina después de permanecer cinco años prófugo.

Eichhorn fue detenido cuando apareció en su domicilio en Charcas de Coria, Luján de Cuyo, a pesar de que las pistas señalaban que se podía haber escondido en Paraná o La Paz, de donde es oriundo, según consignó el diario Página/12.

El represor quedó bajo arresto domiciliario, a la espera del dictamen que elaboren los peritos del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, quienes deberán determinar las condiciones de salud en las que se encuentra el represor y si puede afrontar un proceso penal.

La abogada querellante Viviana Beigel, miembro del Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos, que la detención de Eichhorn fue vivida por las víctimas como “un paso hacia la Justicia” y resaltó que “este hombre tuvo una participación muy central en la tortura porque era quien custodiaba a las presas y las llevaba al lugar de tortura, era el entregador”.

Eichhorn está acusado por secuestros y torturas en el Casino de Suboficiales, un centro clandestino de detención de mujeres que funcionaba en dependencias militares de la capital mendocina durante la última dictadura cívico-militar; y fue reconocido por varias ex detenidas políticas que lo señalaron como uno de los celadores que oficiaba de custodio en el lugar.

El represor paceño fue procesado por la privación ilegítima de libertad de catorce personas y la imposición de tormentos a once mujeres recluidas en ese lugar, pero permaneció excarcelado por disposición de la Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza, que entre 2008 y 2009 dispuso una catarata de liberaciones de represores imputados por delitos de lesa humanidad. Como consecuencia de aquellas resoluciones, varios represores se fugaron. En el caso de Eichhorn, cuando el tribunal, con otra composición, confirmó su procesamiento y ordenó su detención, no se presentó.

La modalidad represiva en la provincia hacía que los detenidos no permanecieran en un mismo sitio, sino que circulaban por los distintos lugares de detención hasta que se adoptara una decisión al respecto y, entonces, aquellos que eran blanqueados culminaban su itinerario en la penitenciaría provincial. Pero no fue así para las mujeres detenidas ilegalmente en el Casino de Suboficiales.

El Casino de Suboficiales funcionó como centro clandestino de detención entre marzo y agosto de 1976, bajo la dirección conjunta del Ejército y la Fuerza Aérea, y se cree que por allí pasaron una veintena de mujeres, según las constancias que obran en la causa que se tramita ante el Juzgado Federal de Mendoza.

Walter Tomás Eichhorn nació el 15 de agosto de 1929 en el paraje San Gustavo, un pueblo que hoy tiene menos de 2 mil habitantes y que debe su nombre al agrimensor que delimitó el perímetro urbano de esas tierras de laboriosos inmigrantes europeos. Su familia, de origen alemán, guarda algún parentesco con los dueños del Hotel Edén, el mismo que durante la primera mitad del siglo pasado recibió a los apellidos más rancios de la aristocracia argentina, y él mismo comparte el nombre con uno de sus fundadores, que fue a la vez un importante contribuyente de Adolf Hitler y que colaboró económicamente para el crecimiento y sostenimiento del nazismo. Hoy nadie conoce en el pueblo al hijo de Alberto Eichhorn y de Matilde Spil.