La “dueña” del Audi de Urribarri reclamó en la justicia su devolución

CORRUPCIÓN

La “dueña” del Audi de Urribarri reclamó en la justicia su devolución

El ex gobernador fue imputado por haber recibido dádivas de una empresa que explota el negocio de los juegos de azar en la provincia, luego de que se revelara que Kaskira SA le había comprado un Audi A1. El automóvil está secuestrado a disposición de la justicia, en el marco de la investigación por el presunto enriquecimiento ilícito de Sergio Urribarri y su familia. El vehículo habría sido vendido y la supuesta compradora lo reclama.

paginajudicial.com

Juan Cruz Varela
De la Redacción de Página Judicial



La justicia rechazó la pretensión de una mujer que dice ser la dueña del automóvil Audi A1 que una empresa había comprado para el ex gobernador Sergio Urribarri y su esposa, Analía Aguilera, y reclama su restitución. En rigor, el juez Humberto Franchi determinó un plazo para realizar pericias antes de resolver si corresponde la restitución del vehículo.

Urribarri fue imputado por haber recibido dádivas de una empresa que explota el negocio de los juegos de azar en la provincia, luego de que se revelara que Kaskira Sociedad Anónima había comprado el fastuoso automóvil para el ex mandatario.

Kaskira SA, la empresa que le prestó el Audi A1 a Urribarri, explota máquinas tragamonedas y ruletas electrónicas en la provincia, e integra la sociedad que tiene la concesión del Hotel Mayorazgo en Paraná, junto con la firma Newtronic SA, a través de Neogame SA. Tiene domicilio en la calle Uruguay 775, cuarto piso, de Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Kaskira también tenía el control integral del tránsito dentro del ejido municipal de Concordia y uno de sus dueños es Jorge Aníbal Pérez, también titular de Canal 9 Litoral y accionista de Neogame.

Cuando la revista Análisis publicó la novedad, el ex gobernador ensayó una explicación: “En su momento, cuando a mi señora se le detectó un problema de salud, una persona se ofreció y puso a disposición un auto que nunca mi señora usó”. En otras palabras, admitió que consintió la recepción del Audi A1, chapa patente OVS 226, valuado entonces en unos 50.000 dólares, que Kaskira SA adquirió el 11 de mayo de 2015 y diez días después emitió tarjetas azules autorizando a Urribarri y Aguilera a que lo conduzcan; y a una tercera cédula a nombre de un chofer de taxis y remises que también trabajaría para de la firma. Eso motivó una denuncia que presentaron los abogados Rubén Pagliotto y Guillermo Mulet.

Sin embargo, el 21 de septiembre, es decir, dos semanas después de que se revelara la noticia, la empresa habría vendido el automóvil a una tal Marta Teresa Castro, y fue a ella a quien la justicia le incautó el vehículo, el 7 de diciembre, en el marco de la investigación por dádivas y enriquecimiento ilícito contra Urribarri, su esposa e hijos.

Ahora, la mujer, a través del abogado Emilio Fouces, presentó un escrito pidiendo la restitución del Audi A1 invocando una afectación al derecho de propiedad por la imposibilidad de utilizar el automóvil.

En una audiencia celebrada el último día antes de la feria –a la que asistió Página Judicial–, la fiscal Patricia Yedro explicó que el automóvil debe ser sometido a pericias y que por tratarse de un vehículo de alta gama, con una tecnología compleja, se pidió asesoramiento a la filial local de Audi, para que colabore con los peritos judiciales. Por lo pronto, el juez Franchi dispuso un plazo de 90 días para que se concreten las pericias y luego volverá a discutirse la devolución. Por lo pronto, continúa bajo custodia de la Policía Metropolitana.

Mientras tanto, hay algunas dudas respecto de quién es Marta Teresa Castro. En los tribunales, la mujer sólo presentó un título del automotor –posterior a que se ventilara que estaba a disposición de Urribarri–, pero no aportó datos de cuánto pagó por el automóvil ni está claro si tiene alguna vinculación con la empresa. Y la fiscal Yedro, además, remarcó que como ocurre en los casos de enriquecimiento ilícito, corresponde investigar al entorno de las personas involucradas y no descartó que el automóvil pueda llegar a ser decomisado, eventualmente, si se comprobara que formó parte del crecimiento patrimonial de Urribarri.